Tiroiditis, lactancia y feminismo o la relación de la salud de la tiroides en nuestra transición hacia la maternidad

El primer título surge de la necesidad de presentar un tema que fuera de mi inspiración bajo el tópico general de “Lactancia y empoderamiento” en un conversatorio organizado por mi increíble amiga Carolina Guerrero, Asesora de Lactancia y Luna Maya, la casa de Partería en donde trabajo y estudio, para festejar la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2018. El segundo es el que me parece más apropiado, porque no sólo trataré la relación de la tiroiditis durante la lactancia sino desde la gestación hasta el postparto.

Me gusta pensar que la forma en que acompañamos las parteras a otras mujeres ayuda a que éstas aprendan a observar y a conocer su cuerpo. Seguro que no es que las parteras lo sabemos todo, en algún momento nosotras mismas fuimos mujeres que necesitamos guía y hubo otra mujer sabia dispuesta a servir de espejo. Porque eso es lo que somos, acompañantes-espejo, nos posicionamos frente a ti para que tú te encuentres, te reconozcas, te conozcas y tomes las mejores decisiones para ti con conocimiento de causa, con conocimiento de las consecuencias.

La partera “acompañante-espejo”, es una forma de explicar el significado de la partería: “con mujer”, “mujer que acompaña mujer”. Es nuestra esencia. Nuestro rol es afirmar lo que tú en tu corazón, en tu instinto, en cada célula de tu cuerpo sientes y sabes. A diferencia del modelo médico tecnocrático que reproduce un sistema hegemónico heteropatriarcal (su nombre más completo y formal), donde eres un cuerpo separado de tu mente, donde te dicen que a veces el dolor del cuerpo es un invento de la mente (hasta hace algunos años la desconocida públicamente fibromialgia es un ejemplo perfecto), como si fuera separado, como si no supiéramos que algo está mal, un modelo que nos clasifica, nos rotula, nos empaqueta y nos comercializa. Las mujeres cuando vamos al médico tenemos una alta probabilidad de no ser diagnosticadas adecuadamente, esto tiene su historia. Recordemos el surgimiento del término “histérica”, que viene de la palabra griega “histero”, “útero”, un concepto aplicado a la mujer victoriana para referir a su “locura cíclica”. La definición por la psicología dice de este transtorno: “aparición de síntomas (aquello que describe el paciente) objetivos importantes sin lesión que los justifique”. El tratamiento: la histerectomía.

Parece que los años no han pasado porque esta opción es la más recomendada para tratar otros padecimientos como los miomas, cáncer, prolapso uterino, hasta los cambios de ánimo de la mujer en sus año sabios (la menopausia). La justificación: extirpar la causa de la incomodidad. El problema es que a las mujeres no nos explican las consecuencias de este procedimiento, de la vital que el útero contiene, un órgano lleno de inervaciones, irrigación sanguínea, fuerza, movimiento, plasticidad, parte de un sistema complejo de placer sexual y que no causa ni su ausencia resuelve los desbalances hormonales, tampoco los cambios de humor, la depresión. ¿Cuál es esa “locura cíclica”? Es el juego sutil y delicado que nuestras hormonas danzan en nuestro ser, del cual todas las glándulas del sistema endócrino son parte. Me gustaría centrarme en la tiroides porque los últimos estudios revelan la importancia de un funcionamiento durante la gestación, la lactancia (siendo una de las pocas causas reales de baja producción de leche) y el postparto.

Ahora los datos concretos para que observes la relación poco evidente entre un tema de salud como la tiroiditis y un tema político-social como el feminismo.

💮 A menos 12% de las personas presentarán algún desbalance tiroideo en su vida, eso quiere decir 1 de cada 8 personas.

💮 El 60% de las personas que presentan tiroiditis no son diagnosticadas oportunamente.

💮 Las mujeres somos 5 a 8 veces más propensas a presentar tiroiditis que los hombres y en su mayoría tiene un origen autoinmune; y ha surgido un aumento entre mujeres de entre 20 y 30 años.

💮 Las personas que tienen una enfermedad autoinmune son 3 veces más propensos a desarrollar otra.

💮 El 90% de las personas que sufren hipotiroidismo son mujeres. Las enfermedades autoinmunes son una de las diez causas de muerte de las mujeres en E.U.A. (seguro en México la primera causa es otra). En el tema de la salud las tiroiditis autoinmunes (Hashimoto y Graves) causan gran sufrimiento en las mujeres, son pocas veces diagnosticadas y usualmente tratadas con protocolos arcaicos como la extirpación de la tiroides (recordemos como nos quitan también la matriz).

Lo peor es que cuando acudimos a la médica o médico (no importa el género, pero sí que reproduzcan el sistema hegemónico heteropatriarcal) nos digan: TODO ESTÁ EN SU CABEZA. “Seguro es el estrés”, “no exagere con sus síntomas”, “todo está bien físicamente”, “necesita terapia”, “baje de peso” y cuando nos convertimos en madres, entonces nuestras personas más cercanas, incluso asesoras de lactancia y parteras (si no estamos actualizadas en la importancia de la función tiroidea): “es normal, eres una nueva mamá y esto es de esperarse” “seguro no te pegas bien al bebé” “estás sobrepasada”.

Es verdad, algunos de los efectos de la tiroiditis tienen síntomas mentales que pueden confundirse con los de la maternidad:

💮 Depresión y/o ansiedad. La depresión postparto causada por tiroiditis tiene una incidencia del 10%.
💮 Dificultad para conciliar el sueño y que sea reparador
💮 Pensamiento nublado
💮 Problemas para concentrarse
💮 Mala memoria

Algunos otros efectos físicos también pueden confundirse fácilmente con la evolución de la maternidad o se achacan a la vejez:

💮 Dificultad para quedar embarazada

💮 Menstruaciones abundante o amenorrea

💮 Diabetes y diabetes gestacional

💮 Abortos espontáneos

💮 Partos pretérmino

💮Hipertensión

💮Preclampsia

💮 Hemorragia postparto

💮 Subida de peso inexplicable o no poder perder el peso del embarazo

💮 Colesterol alto

💮 Bajar de peso y tener problemas para mantener uno adecuado

💮 Agotamiento crónico

💮 Dificultad para producir suficiente leche

Ojala atendiéramos la tiroides de toda mujer mucho antes de que ésta desee concebir. Pero durante la gestación es fundamental regular la función tiroidea, pues una función deficiente en la madre tiene consecuencias en el desarrollo físico y cognitivo de la niña o niños, como bajo coeficiente intelectual, pobre desarrollo psicomotor e incluso desarrollo de tiroiditis infantil.

Si una mujer no es diagnosticada en sus años de juventud (todas somos más o menos jóvenes), tiene mayor probabilidad de padecer demencia senil o morir de un ataque cardiaco, no sólo se debe tratar la tiroides por el sufrimiento actual sino por el futuro.

Usualmente cuando estas mujeres no son bien acompañadas, escuchadas y diagnosticadas el resultado son años de anticonceptivos hormonales, antidepresivos (sugeridos en depresión postparto también), fórmula para bebés que pudieron perfectamente ser lactados por sus mamás deseosas sólo si hubieran sido correctamente tratadas.

Durante la gestación es muy importante que nuestra tiroides sea analizada. Hay tres hormonas que nos dicen cómo se está comportando y adaptando a la gestación, estás son: TSH, T3 y T4. Todas tienen un ligero aumento porque están sosteniendo vida y creación, así que es normal observar una TSH entre 0.8 y 2.5 UIU/ml. Más arriba de este nivel hay que analizar bien las causas. Otras pruebas importantes son las de hormonas anti-tiroideas que nos muestran una alta probabilidad de aborto, aún si la TSH está en rangos. Si T4 libre o T3 libre están bajas, se debe iniciar tratamiento con Levotiroxina o si ya estás en tratamiento, subir la dosis (esto debe ser indicado por tu partera o endocrinólogo). De base para este tratamiento hormonal debe haber un seguimiento nutricional antiinflamatorio y sanador del intestino, totalmente compatible con el proceso de gestación y lactancia. Te invito a leer mis publicaciones anteriores aquí:

CÓMO CUIDAR DE TU TIROIDES PARA RECUPERAR TU BALANCE HORMONAL

7 SUPLEMENTOS Y HIERBAS PARA SANAR TU SISTEMA DIGESTIVO

Es importante que sepas que los rangos de normalidad que tomo son los de la medicina funcional (en auge en E.U.A. y considera al cuerpo como uno sólo, es decir, todos los órganos y sistemas están relacionados) y en realidad son rangos para el bienestar óptimo femenino, y son muy diferentes a los rangos que vas a observar en la hoja del laboratorio. Por ejemplo, la TSH la ubicamos entre 1-2 UIU/ml, (excepto durante la gestación donde puede estar en 2.5 UIU/ml), la T4 Libre debe ser >1.1 ng/dL y la T3 Libre >3.2 pg/ml. Los anticuerpos anti-tiroideos deben ser nulos o <4 IU/ml. Lo más importante es escuchar tus síntomas y trabajar para que toda incomodidad desaparezca a largo plazo.

Deseo animarte a descubrir el fondo de tu incomodidad (si es que la hay) no sanada. La gestación y sobre todo la crianza y lactancia te presentarán con una serie de retos y de oportunidades para conocer tu ser completo (cuerpo, mente y espíritu).

Sobre todo escucha las palabras “mudas” de tu cuerpo e insiste a tu proveedor de salud de que haga caso a tus síntomas y pida un perfil tiroideo completo con anticuerpos anti-tiroideos, para poder vivir la gestación plena y una crianza llena de vitalidad: tú eres la especialista en ti misma y eres responsable de tomar las mejores decisiones teniendo la información correcta.

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