7 Suplementos y Hierbas para sanar tu sistema digestivo

En la publicación anterior hablamos sobre la relación de una microbiota e intestino saludable para mantener una tiroides funcionando óptimamente. Existen varias causas por las cuales tus hormonas tiroideas no estén produciéndose, ligándose al yodo, transformándose de T4 a T3 o absorbiéndose en cada célula de tu cuerpo, sin embargo, hoy me centraré en una de ellas: la salud del sistema digestivo.

Imagina el viaje que recorre tu comida para ser aprovechada por tu cuerpo. La digestión comienza en el momento en que tus glándulas salivales se activan al oler un delicioso platillo, luego tomas ese bocado y tus dientes lo mastican, ayudando a moler y separar las fibras de los líquidos, mientras que la saliva se encargada de predigerir los alimentos a través de enzimas. Duespués, tragas y esa masa (en el mejor de los casos) pasa al estómago que con sus ácidos disuelve lo que se va a absorber y lo que se va a desechar. Pasamos al intestino en donde millones de vellosidades absorben los nutrientes para llevarlos al torrente sanguíneo, y finalmente lo que no será aprovechado se desecha.

Pero ¿qué sucede cuando comemos con prisas, cuando perdemos el gusto por sentarnos a la mesa y disfrutar con tranquilidad cada bocado, cuando tenemos hábitos que dificultan la digestión? Por ejemplo, no masticar bien cada bocado evita que el alimento se mezcle e hidrate suficiente con la saliva y pasa al estómago todavía siendo pedazos grandes. Si además, al comer estamos tomando agua o líquidos fríos que diluyen los ácidos del estómago y bajan su temperatura necesaria para digerir, esos pedazos de comida no alcanzarán a disminuir su tamaño y así llegan al intestino. Al recibir alimentos semi-digeridos con partículas grandes e irritantes (como azúcares y carbohidratos refinados, lácteos, leguminosas sin remojo previo a la cocción, alcohol o café) la membrana intestinal se inflama, provocando una separación en su tejido. Este membrana llamada epitelio tiene el grosor de una célula, es decir, es delgada y delicada, por fuera de ella pasa el torrente sanguíneo y el 80% del sistema inmunológico.

Normalmente lo único que cruza la membrana intestinal son nutrientes, pero una inflamada ya no es tan firme y tiene sus uniones separadas permitiendo el paso de partículas que son identificadas por el sistema inmunológico como toxinas. A esta condición se le llama intestino permeable. Por lo tanto, una mala digestión afecta y sobre estimula al sistema inmunológico creando una inflamación sistémica, es decir en todo el cuerpo. Muchas veces si el sistema inmunológico permanece “prendido” permanentemente (cada vez que comemos) las células que combaten toxinas y bacterias se confunden y comienzan a atacar nuestras propias células y este es el origen de las enfermedades autoinmunes (como el hipotiroidismo Hashimoto, el hipertiroidismo Graves, enfermedad de Crohn´s, Lupus, artritis reumatoide).

Algunos hábitos comunes y factores que hacen que tu intestino se vaya dañando:

💮 Si tus alimentos te irritan, inflaman o generan alergias

💮 Si has usado pocos o muchos antibióticos naturales o sintéticos sin hacer terapia de rehabilitación de la microbiota por medio de probióticos

💮 Si eres usuaria habitual de antiácidos porque sufres de gastritis

💮 Si utilizas un método anticonceptivo hormonal

💮 Si sufres de dolor y lo controlas tomando aspirina, ibuprofeno o paracetamol

💮 Si sufres de estrés crónico por el trabajo o por tus relaciones interpersonales y no practicas alguna medida diaria de relajación

💮 Si te das cuenta que tienes cándida vaginal seguramente también la tienes en tus intestinos (sobre crecimiento de levaduras)

💮 Si vives en un lugar donde la comida puede estar fácilmente contaminada de parásitos

💮 Si vives o trabajas en un edificio expuesto a radiación o con moho

💮 Si tomas bebidas alcohólicas, especialmente fermentaciones de trigo y cebada (por su contenido en azúcares y gluten)

Tu sistema digestivo está trabajando bajo demasiada presión y está sufriendo de irritación e inflamación.

En este momento estarás pensando que tienes uno o varios síntomas indicando una mala digestión, o que en tu día a día hay hábitos o factores que contribuyen al daño de tu intestino. Aquí te doy algunas recomendaciones para sanar tu membrana intestinal, atendiendo varias de las causas en las diferentes fases de la digestión.

Enzimas digestivas: si encuentras alimentos no digeridos en tus heces, si tus heces no son de un color y textura homogénea, si sufres de cólicos intestinales y gases después de cada comida, te recomiendo ayudes a tu estómago a desglosar los macroelementos (proteínas, carbohidratos, grasas, fibras) de tus alimentos con este suplemento. Entre más completa venga la mezcla del producto mejor.

Dosis: una a tres cápsulas dependiendo de la marca al comenzar tus comidas. Tómalas especialmente cuando son comidas abundantes, por lo menos en dos de tus comidas. Algunas presentaciones muy completas incluyen: proteasa, papaína, amilasa, lipasa, lactasa, alfa galactosidasa, delulasa, sacarasa, enzimas antigluten, glucoamilasa. Toma durante un mes o hasta que ya no tengas síntomas.

Hidrococluro de betaína con pepsina: si has consumido durante mucho tiempo antiácidos y el balance de tus propio ácido estomacal se ha disminuido, te puedes beneficiar de la betaína (ácido clohídrico HCl).

Dosis: si tu suplemento de enzimas ya lo contiene como el Terrazyme de DoTerra, no añadas más. Si viene por separado, entonces, toma una a dos cápsulas en cada comida. Deja de tomarlo cuando comiences a sentir acidez, esto quiere decir que tu ácido estomacal se ha recuperado. No usar durante la gestación.

Probióticos: si has tomado antibióticos, sufres de estreñimiento o diarrea, te enfermas continuamente del estómago, esto te ayudará a que tu intestino vuelva a tener bacterias benéficas para la absorción de nutrientes y combatir aquellas bacterias patógenas causante de enfermedad. En el caso de que tengas sobre crecimiento de levaduras (notas un flujo vaginal abundante, blanco y grumoso con olor dulzón) te recomiendo que evites este suplemento durante la primera fase de tu nuevo estilo de vida. Al ir reduciendo tu consumo de azúcares y carbohidratos refinados, esas levaduras estarán más controladas y podrás incorporar los probióticos sin estimular su crecimiento.

Dosis: una cápsula de 30 mil millones (billones) de CFU una vez al día. En caso de estar en tratamiento contra cándida o antibiótico, tomar con dos horas de separación de éste.

Ácido caprílico: sólo tomar si hay sobre crecimiento de levaduras. Puedes notarlo por síntomas como flujo vaginal blanco, grumoso y con olor dulzón, por picazón en el año y vagina, o por exceso de gases. Esto debe ser parte de la primera fase de desinflamación del intestino.

Dosis: dos pastillas al despertar en ayunas y dos más antes de ir a dormir. La dosis depende de la marca de producto que encuentres, respeta las indicaciones en el frasco. Si consigues GX Assist de DoTerra, sólo toma una cápsula por la mañana. Toma durante una semana sin añadir los probióticos y después puedes tomar éstos en tu plan de sanación del intestino con dos horas de separación. No usar durante la gestación.

Cúrcuma: es un anti-inflamatorio efectivo y ayuda a regular el cortisol, una hormona que reacciona a altos niveles de estrés. Mejora el ánimo y trata la depresión resultado de estrés oxidativo. También es un analgésico a largo plazo, por lo tanto, es perfecto incorporarla en los hábitos diarios si tienes artritis reumatoide, enfermedad de Crohn´s o colitis ulcerativa. Para poder asimilar y aprovechar uno de sus agentes activos llamado curcumina es importante que la disuelvas en una grasa, por ejemplo, en leche de coco. Hace una sinergia perfecta con el jengibre y por eso la receta de leche dorada de la india funciona para sanar tu intestino. No usar durante la gestación.

Dosis: 2 a 10 gramos de polvo al día cocinado 10 min. en leche de coco.

L-Glutamina: es un amninoácido necesario para la digestión y ayuda a regenerar la mucosa intestinal. Cuando has tenido inflamación por mucho tiempo este tejido se ha dañado y es importante repararlo.

Dosis: hasta 3.5 gramos al día durante un mes. Toma en ayunas para que sea absorbido correctamente. No usar durante la gestación.

Semillas de Linaza: es importante que durante todo este proceso evacúes una vez al día, en caso de que sufras de estreñimiento, por lo tanto, comer alimentos altos en fibra como verduras de hojas verdes es fundamental. Para dar una ayuda extra a tu intestino, te recomiendo las semillas de linaza.

Dosis: dos cucharadas de semilla de linaza molida. Este hábito puede acompañarte durante toda la vida y es fácil de incorporal en tus batidos matutinos.

¿Cuánto tiempo tomarlas? Depende de cada organismo. Te recomiendo diseñar tu propio plan durante un ideal de 6 semanas, luego suspender unos días y observar cómo te sientes y si tus síntomas han desaparecido por completo. La base de este programa es la alimentación, de la cual hablamos en la publicación pasada [Cómo cuidar tu tiroides para recuperar tu balance hormonal], así que aunque ya no necesites los suplementos, recuerda seguir experimentando nuevas recetas con todos los alimentos que desinflaman, sanan y nutren tu cuerpo, mente y espíritu.

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