El parto abdominal también es sagrado

Ayer acompañé uno de los dos partos abdominales que hemos tenido en Luna Maya en este año. Le llamo parto abdominal porque es una manera de nacer y aunque también se le conoce como cirugía cesárea, ese nombre es simplemente dado por un hecho histórico. Se dice que cuando Julio César iba a nacer en el año 100 antes de nuestra era, se hizo una incisión en su madre para extraerlo. En aquellos tiempos la madre moría y el bebé a veces sobrevivía. Otra teoría propone que el término proviene de la palabra latina caedere que significa cortar.

Más allá de su historia, sabemos que en nuestros días esta cirugía salva vidas cuando está bien indicada y no al contrario, sobre utilizada. Una de cada cinco mujeres es sometida a ella en E.U. La tasa en México es de 36,7% dentro de las instituciones públicas y de un vergonzoso 79,1% en las privada[1]. Mientras que la OMS recomienda no exceder el 15%. Entonces, entre 400, 000 a 500, 000 mujeres tienen al año cesáreas innecesaria [2].

En mi estancia (11 meses) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas he visto que la incidencia tanto en sector privado como en el público es menor, comparada a la del norte del país, aún así el Comité Promotor por una Maternidad Segura y Voluntaria en Chiapas dice que 1 de cada 3 mujeres [3] que llega al Hospital General es sometida a esta cirugía. Incluso estoy sorprendida que en la Casa de Partería donde estoy realizando mis prácticas (Luna Maya) sea tan baja, del 7.4%. Sé que hay varios factores que contribuyen a este bajo porcentaje:

💮 El cuidado prenatal pertinente clínica y culturalmente hablando.

💮 Ser un equipo de cuatro parteras, en donde todas estamos capacitadas y certificadas en Reanimación neonatal y Manejo de emergencias obstétricas.

💮 La falta de opciones para la atención de muchas mujeres indígenas, que saben la manera en que serán tratadas en los centros de salud y prefieren estirar los tiempos para irse a un traslado, de tal forma que al final logran parir en casa aún si había algún dato a valorar para traslado no-urgente.

💮 Sobre todo, el observar y dar seguimiento a cada mujer en su individualidad. Es decir, que durante el cuidado prenatal si notamos que algún factor sale de rangos de normalidad es importante tomar acciones inmediatas para mejorar el bienestar de esa mujer. No clasificamos mujeres en padecimientos o en alto riesgo/bajo riesgo. Escuchamos y analizamos detalladamente su historia clínica, damos recomendaciones nutricionales, de hábitos, suplementos y medicina herbal. Estamos al pendiente de la evolución y mandamos a realizar exámenes laboratorios si es necesario para dar seguimiento. Cuando el momento del parto se acerca tomamos decisiones si continúan los datos clínicos de un parto con más riesgos.

Así es cómo este último parto abdominal se dio. Conocimos a Juliana desde sus primeras semanas de gestación, creamos una relación estrecha de confianza, cada consulta prenatal revisábamos a ella y a su bebé, que curiosamente no dejaba que supiéramos su posición con certeza. Conocimos a su pareja, presenciamos la felicidad de ser padres y pasar las primeras 12 semanas con cierta incertidumbre, observamos su personalidad fluida, segura, conectada con el TODO, ella guiando con su convicción que bebé estaba bien. Fue un privilegio conocer a una mujer con tanta seguridad, que a la vez nos la transmitía (usualmente es al revés) y se mantuvo con ese espíritu incluso el día que supimos que bebé venía sentado. A partir de ese momento comenzamos a prepararnos a consciencia, conociendo las ventajas y desventajas de un parto pélvico en casa. Todo el equipo (incluyendo mamá y papá) estábamos emocionados y comprendiendo que bebé estaba eligiendo su postura (quizá ante la vida). No se dejaron de lado los intentos de voltearlo: posiciones invertidas (Spinning babies), liberación del músculo psoas, manteado con rebozo, homeopatía, masaje craneosacral e incluso una Versión Cefálica Externa (que se completó con éxito, foto del post anterior http://bienestarsativum.mx/blog/2018/07/20/que-esperar-de-tu-partera-de-confianza-durante-tu-consulta-prenatal/) y, sin embargo, bebé regreso a sentarse y nosotros a respetarlo. Esperamos pacientemente a que el parto iniciara espontáneamente, con consultas prenatales cada semana y ultrasonidos cada dos semanas para valorar la posición y el peso de bebé, la circunferencia de la cabeza, los movimientos fetales y el índice de líquido amniótico. Finalmente, uno de esos ultrasonidos nos dio un índice de líquido más bajo de lo esperado, a pesar del anterior estudio haber tenido una buena numeración, por lo tanto, se mandó a confirmar al día siguiente y nos mostró que un parto pélvico podía ser más riesgoso que un parto abdominal.

Con la tranquilidad característica de Juliana, ella y su pareja se dirigieron al hospital, en una acción que sabían necesaria. Parecía una bella danza orquestada perfectamente. Ninguno de nuestros médicos de respaldo estaba disponible, y como magia en la estación de enfermeras mi compañera Olga conoció a un sensible médico general que tenía un equipo de colegas que realizan operación cesárea. El equipo más humano y cálido que he conocido, sin exagerar. En todo momento respetaron las peticiones de Juliana, cuidaron su estabilidad emocional, fueron atentos y hasta cariñosos. Bromeamos durante todo el parto, pidieron que les compartiéramos inhalaciones de aceite esencial de lavanda, que Juliana estaba usando para ella. Efectivamente el líquido amniótico era escaso y no por ello causa de agitación o regaño hacia la madre por parte del ginecoobstetra. Toda su historia clínica y peso estimado del bebé me lo preguntaron a mí sabiendo que era su partera, con todo el respeto de cuando se obtienen datos importantes. El momento del parto fue hermoso, espectacular, todos nos llenamos de emoción, el anestesiólogo sostenía la cabeza de Juliana para que pudiera observar a su bebé emerger de su vientre, ella estaba presente espiritualmente, el ginecólogo viró al bebé en espiral como si estuviera cruzando el canal de parto. Al fin, un bebé vigoroso que llegó al pecho de su madre y ella exclamó: “esto es lo más bello de toda la vida” soltando en lágrimas de felicidad. Debido a la posición pélvica del bebé tuvimos la presencia de un neonatólogo que por su formación llevó a bebé a la camilla de reanimación para asegurar su bienestar, y él mismo dándose cuenta de la fuerza y vitalidad de ese recién nacido que tenía en brazos lo regresó a su madre en cuanto pudo. El resto de la historia sigue con detalles tan fuera de lo ordinario, como que el anestesiólogo preguntó y buscó el significado del nombre de Dante, concluyendo: “De origen latín, famoso por el poeta Dante Aliguieri, el perdurable!´ ” mientras ponían en su celular una música relajante.

Al terminar la operación mamá, papá, bebé y yo regresamos a la habitación llenos de amor y oxitocina, en una ola de emoción que se vive cuando se ve nacer a la vida, en una sensación de inmensa gratitud los unos hacia los otros y especialmente hacia la vida. Sentí la misma descarga de energía que te pone la piel chinita y los ojos llorosos que en todos los nacimientos en que la madre se sabe poderosa creadora y humilde canal. Las palabras transforman al mundo, a las personas, y las de Juliana transformaron mi alma con su calidez, asertividad y dulzura hacia todos los que la acompañamos.

[1]https://www.nytimes.com/es/2017/08/28/una-epidemia-de-cesareas-innecesarias-en-mexico/

[2]https://www.elpartoesnuestro.es/sites/default/files/public/documentos/parto/cesarea/3.-%20Los%20Riesgos%20del%20Parto%20Por%20Ces%C3%A1rea%20Para%20La%20Madre%20y%20El%20Bebe_CIMS.pdf

[3]http://www.omm.org.mx/images/stories/Documentos%20grandes/Amicus_Curiae_CPMSVCH_para_el_tribunal.pdf

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